
En la fotografía se observa a una Ingrid Betancour llena de felicidad por el reencuentro después de 6 años con sus hijos, quienes con los ojos llenos de lágrimas y con sonrisas de felicidad se aferran a las manos de su madre demostrando cuanto la extrañaron y cuan duros fueron los momentos en las que su madre estuvo cautiva.

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